llegará un día
en que seremos saciados
llegará un día
en que nuestros cuencos no estarán vacíos
ya no cantaremos solos
vagando por las celdas desiertas
no nos cubrirán harapos
nuestra soledad ya no tallará muescas en la pared
en que seremos saciados
llegará un día
en que nuestros cuencos no estarán vacíos
ya no cantaremos solos
vagando por las celdas desiertas
no nos cubrirán harapos
nuestra soledad ya no tallará muescas en la pared
el exilio se romperá en puñados de astillas filosas como uñas rotas
se nos clavarán en la piel
y podremos manchar de sangre las paredes
nuestra sangre
las paredes serán de pan mojado
caerán deshechas cuando nos hundamos en ellas
y salgamos al otro lado
caminaremos desnudos
por las viejas calles de piedra
ya no seremos prisioneros
de antiguas aflicciones
y continuos infortunios
ya no seremos prisioneros
el uno del otro
podremos enamorarnos
seremos confortados
nuestros trabajos serán remunerados
ya no estaremos solos
ni siquiera en la muerte
porque estaremos juntos
calzaremos perfectamente
cóncavo y convexo
el uno en el otro
las dos piezas de un único mecanismo
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