15.12.05

Soy el asceta y soy un adicto

He bebío toa la tarrde, llevo dos días sin bañarme y estoy pegajoso como un cerdo, enciendo mi treintavo cigarro del día, día en que he tratado de juntar las voluntades de mis músculos para levantarme de este sillón de terciopelo, se siente tan bien entre los dedos y la raja del culo, tengo que orinar los remanentes espesos de todo el Chivas que he bebido de desayuno acumulado durante horas.

Orino, finalmente levantado y la extensión de la sesión me pone al borde del orgasmo. Regreso a comer algo de carne picada por otro por ahí, con cebollas y chile dulce, qué bueno con tortillas. Pongo a sonar algo y recuerdo los buenos polvos que me he echado con Inmigrant song de fondo. En el fregadero me cepillo los dientes y utilizo el hilo, escupo el enjague bucal. El agua helada es lo que necesito aunque debí quitarme la ropa, no importa, algo habrá tirado por ahí, lo único es un pantalón y una leva de tirantes, qué sabroso un quickie a esta hora, descalzo, qué madre, encontré unas chanclas, así se va, me enrolo un rapipuro y apuro un Chivas más, triple, sin hielo, para qué andar con rodeos. La quemo y jalo a mi hembra, la afino, la matizo, cómo quisiera estar en Puerto Viejo, mediodía, toda la mañana el agua salada y ahora aplastado en una hamaca en la sombra fresca, brisa del mar, pollo en salsa blanca con hongos, tomando cerveza. Mi hembra está caliente, me llama y salgo y soy bienvenido a gritos, gritan mi nombre, me planto y la luz sobre mí, sacudiéndome de la oscuridad y rompe el llanto de mi hembra, triste y fuerte, la hago llorar y la haré gozar, como allá en la plaza, mi hembra seca de madera dura sacándole notas al atardecer, los días son largos y vida es buena.

No hay comentarios.: