Me siento pesado, el mundo como un insoportable plano que lo aplana todo, estoy acostado hundiéndome en la negra tierra que ya antes se tragó a los que estuvieron antes que yo.
No me muevo. Sólo me hundo, uno con el polvo, con la tierra negra de chiclosos terrones, antes carnes, antes astros. Me derrito lentamente como un cadáver perezoso que se licúa en fluidos viles que penetran el suelo y engendran vida con su moco de podredumbre.
No hablo, no emito sonidos, respiro por mientras, pronto lo dejaré de hacer. Puedo ver todavía, los ojos como gelatinas ámbar que apenas soportan la luz. Esta quietud me demuele, los movimientos ya eran como órbitas lentas y de un inmesurable peso, mover un dedo es como mover una galaxia; es el sueño o la muerte que me rodea con el infatigable abrazo como incontables hebras de manila gruesa enterradas en mi carne que deja de ser, pronto no habrá luz sino la oscuridad palpitante: muy suave, muy despacio una horda de calmas, de desmayos, toda la fuerza me ha sido robada, mi única fuerza es mi peso, mi gravedad que me entierra en la tierra negra, seré verde, seré una mata o maleza o algún árbol perezoso y lento, un alma que dormita en profundos miasmas, con los ojos muy abiertos...
No me muevo. Sólo me hundo, uno con el polvo, con la tierra negra de chiclosos terrones, antes carnes, antes astros. Me derrito lentamente como un cadáver perezoso que se licúa en fluidos viles que penetran el suelo y engendran vida con su moco de podredumbre.
No hablo, no emito sonidos, respiro por mientras, pronto lo dejaré de hacer. Puedo ver todavía, los ojos como gelatinas ámbar que apenas soportan la luz. Esta quietud me demuele, los movimientos ya eran como órbitas lentas y de un inmesurable peso, mover un dedo es como mover una galaxia; es el sueño o la muerte que me rodea con el infatigable abrazo como incontables hebras de manila gruesa enterradas en mi carne que deja de ser, pronto no habrá luz sino la oscuridad palpitante: muy suave, muy despacio una horda de calmas, de desmayos, toda la fuerza me ha sido robada, mi única fuerza es mi peso, mi gravedad que me entierra en la tierra negra, seré verde, seré una mata o maleza o algún árbol perezoso y lento, un alma que dormita en profundos miasmas, con los ojos muy abiertos...
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