Yo he estado tan borracho en la calle que no puedo ni hablar ni caminar, me he desparramado contra el piso y no me he destrozado por alguna inexplicable razón; he estrellado contra el piso un poderoso chorro de vómito oloroso a licor y poblado de extrañas partículas amarillas, me he acostado en una parada de buses y he dormitado, la gente me ha visto y me ha tenido lástima, los he oído en su tono conmiserativo; he tratado de aguantar el frío tratando de meterme todo dentro de mi camisa, la camisa y el pantalón manchados de vómito, todo yo oloroso a vómito, con las extrañas partículas colgando de mi barba; me he declarado incompetente de agarrar un bus hasta las cinco de la mañana, he llegado a la casa en una especie de agonía y arrojarme a la cama es como arrojarme de un puente.
Despertar con las entrañas quemadas por el alcohol, con un balazo en la cabeza, naúseas y ganas de arrojarme otra vez, qué putas voy a arrojar: bilis, espuma ácida, trozos de mi carne maloliente; poseedor de la sed del que ha bebido arena, descubro el milagro de haber llegado con zapatos y las cosas que andaba en las bolsas, aunque adiós a la cartuchera militar con las llaves (parece que entré por la ventana,) el hilo dental, el cepillo, la pasta y un par de condones que eran demasiado optimistas.
No vuelvo a beber nunca, o hasta hoy en la noche. Lo que pase primero.
Despertar con las entrañas quemadas por el alcohol, con un balazo en la cabeza, naúseas y ganas de arrojarme otra vez, qué putas voy a arrojar: bilis, espuma ácida, trozos de mi carne maloliente; poseedor de la sed del que ha bebido arena, descubro el milagro de haber llegado con zapatos y las cosas que andaba en las bolsas, aunque adiós a la cartuchera militar con las llaves (parece que entré por la ventana,) el hilo dental, el cepillo, la pasta y un par de condones que eran demasiado optimistas.
No vuelvo a beber nunca, o hasta hoy en la noche. Lo que pase primero.
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