6.1.06

Para los visitantes indeseados

Están empezando a volverse incómodos.

A usted, señora, se lo expliqué clara y decentemente desde la primera vez, pero parece que hay que hablarle de mala manera para que entienda. ¡Qué mal! Pero todo indica que ya captó, ojalá termine de entender. Pero si así lo desea, siga usando el nombre que le di y continúe aullándole a la luna, allá de quien le ponga atención. Tal vez sería mejor que le enseñe a su vástago mejores cosas que esa esquizofrenia de estar delgada. ¿Cuál es la próxima lección? ¿Vomitar para mantener la línea?

Al ojo del cielo, ¿quién putas lo metió? ¿Qué es? ¿Que no sabe que no hay que meterse entre dos personas que tuvieron algo? Váyase para la mierda, ande a predicar sus habladas de horóscopo a otro lado; puede ser en un parque, encima de un poyo y sermoneando a las palomas. Yo lo veo todo y lo sé todo: andá cagá. Ojalá tuviera su culo al alcance de mi pie.

Esto es lo último que diré al respecto, no quiero convertir este blog en un muestrario de enredos de telenovela. Aquí son nongratos. Si pudiera evitar que anduvieran por aquí, lo haría, pero en fin: sigan posando sus indeseables ojos sobre mis palabras, yo sé que la cuerda no les va a durar mucho. No se molesten en dejar sus desvaríos manchando mis posts, se irán más rápido de lo que puedan decir Suprimir comentario.

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