24.1.06

La última mano


Powered by Castpost

A la memoria de Abelard Sims

Voy a morir. Me empezó en la rodilla, un día que estaba mejengueando me traqueó rarísimo y me comenzó a doler. Me revisaron, tenía un tumor. Me tuvieron que cortar la pierna y darme quimioterapia, se me cayó el pelo y vomité mucho. Berny me decía que fumara marihuana, que eso aliviaba todos los efectos secundarios de la quimio. Yo no quise. Lo hubiera hecho. El tumor me hizo metástasis y pronto lo tuve en los pulmones y pronto en la espina. Los dolores me empezaron a despertar por todo el cuerpo y se hacían más ácidos; ahí fue cuando me dijeron que me voy a morir. Me dieron morfina y no me acuerdo de esos días, pero ya ni eso me deja medio dormir: el dolor me conserva despierto pero atontado; el dolor es un eco, un reflejo de lo que sería si no tuviera la morfina. Me muevo como un molusco torpe y pegajoso, pero me mantengo atento, incluso puedo oír las conversaciones preocupadas que se dan fuera de mi cuarto.

Mis amigos me sacaban cuando no estaba tan mal. Me llevaban a pasear y a las casas de ellos, una vez tomamos cerveza y yo me emborraché en mi silla de ruedas. Hace tiempo no la uso, hace tiempo estoy varado aquí como un barco herrumbrado, hediondo de mortandad y de húmedo. En la casa de Berny fue que vi el video. Seal, ése es el nombre. Significa foca, debe ser por la piel negra y lustrosa que tiene. Prayer for the dying, así se llama la pieza. En el video sale Seal en un cuarto blanco, parece un ave negra en medio de un charco de leche. Mis amigos me regalaron el disco. Yo me la sé y la traduje, quería aprender a tocarla en guitarra pero ya estaba débil.

Hace tiempo decidí cuál era mi última voluntad. Quiero ver cantar a Seal, quiero verlo cantar Prayer for the dying. Mis papás lo tomaron en serio y han mandado cartas, hablado con gente del gobierno y llamado al agente de Seal, pero no hay éxito. Le contaron mi historia y no le piden que nos lleve allá sino que él venga y me visite. No lo logran localizar, está de gira o de vacaciones, no se sabe. Yo les digo que quiero que me cante mi canción. Sólo eso, no quiero su autógrafo ni que me de plata, de qué me van a servir, yo sólo quiero que Seal me cante mi canción y luego morirme. Porque sí, ya quiero morirme y me merezco el cielo por todo lo que me ha dolido. O la nada, como dice Berny, cuando le conté de que tenía miedo de irme al infierno por haber maldecido tanto durante esto. Pero es tan jodido.

Parece que no va a venir y ya ésta es mi última noche. Por la mañana me sentí extrañamente bien, pero ya por la tarde los dolores se volvieron insoportables. Tuve que gritar porque ya no aguantaba y mis papás y mis hermanos ya no se ocultaban para llorar. Vino el doctor y les dijo que hoy me muero, no lo oí pero lo sé, porque empezaron a llegar carros y vinieron mis tíos y mis primos y mis abuelas; vino Berny y otros amigos y compañeros del cole. Creo que ya es de noche, porque parece que me dormí agotado. Ya apenas si siento algo, lo que no deja de ser bueno. Me siento seco y el aire es como espeso porque todo se ve borroso. Ya me voy, lo cual no deja de ser bueno. Viví pocos años y hay muchas cosas que no conocí, lugares que no visité. A veces pienso que hubiera sido bueno haber hecho el amor. Pero eso no importa ahora.

Algo pasa. Vino otro carro y hay mucha bulla afuera. La puerta de mi cuarto está abierta y lo oigo todo, la puerta abierta es como un rectángulo de luz. Mamá vino y me está diciendo algo que no entiendo. En el rectángulo de luz habían varias personas que forman una sola masa, pero se han apartado y veo una sola silueta que se me hace familiar. La silueta se acerca. Es Seal, ha venido. Lleva una gabardina de cuero muy bonita. Lo veo y es tan hermoso y tan feo. Se ha sentado en la cama, me ha hablado pero no le entiendo, me toma de las manos y las de él están tibias. Me está cantando mi canción, Prayer for the diying, la oración por los que mueren. Está llorando mientras me canta y las lágrimas en su cara brillan y se ven tan hermosas. Me estoy yendo; gracias, Seal, yo sabía que vos ibas a venir y me ibas a cantar mi canción, vos ibas a ser la mano que me iba a abrir la puerta. No quisiera irme, pero al menos él me sostiene la mano y me canta, me lleva para el otro lado.

No hay comentarios.: