Después de miles de pasos,
lo encontré.
Me preguntó:
¿Qué quieres?
Busco poder (le dije,)
busco respeto,
busco respuestas.
¿Será posible encontrar la felicidad allí
donde antes se ha tenido y perdido?
Me siento viejo
y el mundo es viejo,
pienso en el tiempo perdido,
en todo lo que pude ser
y no soy;
en lo diferente que podría ser,
en lo diferente que soy.
El camino que escogí es rudo
como todos los caminos,
¿a dónde iré a parar?
El incienso me quemaba los ojos,
lejanos cantos me postraron.
Vino hacia mí,
desnudo;
empecé a llorar
y a murmurar:
Sálvame, Borges.
Sálvame.
2.12.05
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