3.12.05

Cruz de rosas secas

Bing, bang, bum, estamos en el cine al que viene todo el mundo de vez en cuando y todo el mundo se masturba mutuamente, una larga sesión de mínimo hora y media. Se sale como ebrio, se fatigan las calles, tal vez cantando; acercándome irremediablemente a mi hogar con doña e hijos. ¿Dónde se ha ido el tiempo? ¿Hace cuánto yo andaba todavía el pelo largo y la ropa que me ponía? Siempre ponía el pecho, algo fofo pero plantado: con este tipo no se juega. Tal vez llegaría a ser probado, pruebas no siempre superadas por mí. Pero últimamente estaba plantado ante la doña, el suegro y los hermanos. A los tres los mandé a comer mierda y resultó efectivo, hubo más malestar en un lado y el otro y el tercero sólo mantuvo un respetuoso silencio. Necesito una profesión más emocionante: robacarros. Son los nuevos rebeldes, los nuevos piratas, qué ganas de un fresco de piña y una orgía de plasticina, mandármela por el culo, qué madre, sólo mi doña se apunta pero únicamente cuando anda de extrema calentura, leáse muerte de obisbo. Nada le gana a una estrechez resbalosa, sea ésta producto de gel lubricante, cremita o ultimadamente cuecha; es algo digno de un rey, aunque el rey la solicite raras veces no debería decírsele que no.

La tiré en un rincón del patio, la tapé lo mejor que pude, inevitablemente empezarán a llegar los moscones verdes y el olor brotaría como el bambú, pronto ese rincón será un géiser de podredumbre alrededor de un puño de gusanos y yo que agarré la maña de pasar las tardes en el patio, tratando de armar una rutina de decadencia, oliendo a la muerta, sientiendo el vacío moral, la desazón, por qué me siento culpable, este maldito olor y la pala allá, ¡qué sal! Mis hijos se desaparecieron, los oí gritar para luego guardar absoluto silencio. Aún hay comida, algo de ron. Esta porquería de cable siempre sucio, nunca se pudo resolver esta incomodidad. Hace tanto frío, renuncio al baño, puede que el agua me atraviese, me borre de las páginas en las que soy escrito, me corroa de la existencia, una imitación de vida. La vida es sueño y los sueños, sueños son: un sueño más, cuál es la realidad, dónde está el límite, no deberían dejar que uno se lo brinque. Estar loco a veces le salva a uno la vida.

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