Entonces, la conocí. Fue así, en un instante, cuando me informaron de su visita (información que no me concernía) y lo supe desde ahí. Fue verla y confirmarlo. Venía por tres días, tres días escasos, tiempo tan breve no sería suficiente, pero no fue necesario, fue más que suficiente el vernos, para comprender que eso era el fin de nuestras viejas e insatisfechas vidas, resultado de un viaje imprevisto, en la que ella se lanzó a la nada, si saber que hacía, sólo que querías escapar, de vos allá y yo queriendo irme, queriendo caer en una hondonada, irme para nunca volver y me he de ir en vos, ya estoy ido en un viaje sin retorno. He cantado himnos a amores tan menores al tuyo que no sé qué haré para expresar tu existencia, tu carne, el aliento que me inyectas en el pecho. Te sentaste a mi lado, a la par mía, desde que llegaste y te recogimos en el aeropuerto, yo no lo podía creer, tres días no serán suficientes y empecé a hablar y conversamos como si te hubieras ido de al extranjero por negocios un par de días y yo te fuera a recoger, tu esposo, tu compañero. Te tuve que tocar, de algún modo mis manos gravitaban alrededor de tu piel e iban en una lenta pero inevitable caída. La noche fue demasiado rápido, hubo baile, hubo licor y comida frita y cada vez nosotros más enredados; la madrugada vio la escapada de nuestras respectivas y no más tolerables vidas y en estas horas he entendido que si no existe el destino, yo escojo éste porque será el más dulce, hasta el final, iré hasta el final para bien o para mal. Esta noche descubrí que la religión que buscaba era tu cuerpo y esa manera de besar, vi los sucesos que anticiparon este momento y comprendo que los sobrellevé con amplia tolerancia, sabiendo que eran requisitos para poder pararme ante vos. Entiendo la esencia de la vida en tu abrazo, todo se vuelve claro y parece ingrato tanto egoísmo, el que dos seres puedan llegar a esto mientras la mayoría padece. Ahora entendemos lo que ha acontecido, cómo nos ha preparado para esto y nunca me he sentido más aterrorizado de existir pero me lanzo, me arrojo de lleno yendo con vos, camino los incendios y ríos, dónde iremos a parar, con vos yo iré a un sólo lugar que será la tierra que te acogerá a vos primero o a mí, lo cual es lo mismo. ¿Es esto una caída o un despegue? Díficil decirlo, pero para allá vamos.
28.12.05
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